¿Qué es la microbiota intestinal y cómo afecta la dieta?

Seguramente muchos de vosotros hayáis escuchado hablar sobre su  importancia pero, ¿qué es exactamente la microbiota intestinal, su función y cómo afecta la dieta? Una vez más desde Nutrygente, queremos daros respuestas basadas en la ciencia.

Cuando hablamos de la microbiota nos referimos al conjunto de microorganismos que habitan en nuestro organismo, presente sobre todo en el tracto gastrointestinal, aunque también en el tracto genitourinario, respiratorio, cavidad oral y nasofaríngea, y la piel.

La composición y crecimiento de la microbiota está mediada por una combinación de factores extrínsecos (estilo de vida, medicación…) y de factores intrínsecos (genética, reacciones metabólicas del organismo…).

Se ha descubierto que uno de los factores extrínsecos que más puede influir en la microbiota es la dieta

microbiota intestinal y microorganismos que lo componen

¿Cuándo se forma la microbiota? ¿Efectos de la dieta?

La microbiota empieza a desarrollarse durante el parto del bebé. En la formación de la misma influyen aspectos como el tipo de parto (natural o cesárea), el método de alimentación (leche materna o leche de fórmula) y si toma algún tipo de medicación, sobre todo antibióticos.

Al alcanzar aproximadamente los 3 años de vida se obtiene un completo desarrollo de la microbiota, así pues, los primeros años de la siembra y el establecimiento del perfil microbiano intestinal central pueden jugar un papel fundamental en la salud del huésped en la edad adulta.

¿Cuál es la función de la microbiota intestinal?

La microbiota tiene un papel muy importante en nuestra salud, ya que está relacionada con el sistema inmune y con la regulación de muchas vías metabólicas fundamentales.

Una alteración de la microbiota puede provocar un cambio en la homeostasis o estado de equilibrio de nuestro organismo, lo cual puede acarrear molestias o infecciones gastrointestinales. De hecho, se ha descubierto relaciones entre cambios en la microbiota con la aparición de obesidad, síndrome metabólico, intolerancias o alergias.

Actualmente, se conocen 4 familias de bacterias que representan el 90% de los microbios que componen la microbiota intestinal: firmicutes, bacteroidetes, proteobacterias y actinobacterias.

¿Es posible modificar nuestra microbiota intestinal mediante la dieta?

Sí, existe una relación directa entre nuestra alimentación y la composición de nuestra microbiota intestinal.

Probióticos

Por un lado, los probióticos se definen como microorganismos vivos que administrados en cantidades adecuadas aportan beneficios en el huésped o persona que los ingiere.

Una vez que son consumidos por el huésped, los probióticos tienen la capacidad de proliferar dentro del tracto gastrointestinal influenciando positivamente sobre el conjunto de microorganismos que ya habitaban anteriormente en el mismo.

Existen evidencias de los beneficios de los probióticos como ayuda al tratamiento de la diarrea, la resistencia a la insulina y la enfermedad inflamatoria intestinal.

Algunos ejemplos de alimentos que tienen probióticos serían el yogur o el kéfir.

Prebióticos

Por otro lado, cuando hablamos de los prebióticos nos referimos a los alimentos que contienen sustratos que son resistentes a las enzimas del sistema digestivo, que no se absorben en el intestino delgado y, por tanto, alcanzan intactos el intestino grueso y nutren a los microorganismos del colon, siendo esto beneficioso para el huésped.

El consumo de prebióticos se asocia a un crecimiento de bacterias como bifiídobacterias, lactobacillus, teniendo un impacto positivo en la composición de la microbiota intestinal.

Además, existen estudios que sugieren que el consumo habitual de prebióticos como la fibra dietética que obtenemos de las frutas, verduras, legumbres, cereales y frutos secos tiene un efecto beneficioso en la microbiota gastrointestinal.

Polifenoles, ultraprocesados y edulcorantes

Además de prebióticos y probióticos, existen componentes dietéticos como los polifenoles que también tienen un papel importante en la microbiota, puesto que pueden inhibir el crecimiento de ciertas bacterias y favorecer el desarrollo de otras más beneficiosas.

Los estudios apuntan a que los polifenoles que se encuentra  en frutas, verduras, cereales, café y té están asociados con un menor riesgo de enfermedades crónicas.

Por el contrario, hay otros aspectos de nuestra alimentación que pueden afectar negativamente a la microbiota como es el consumo de alimentos ultraprocesados.

Estos alimentos se caracterizan por su alto contenido en azúcares simples y grasas poco saludables, lo cual se relaciona directamente con un aumento de especies prooxidantes dentro de las células y alteran la composición y función de la microbiota intestinal en el organismo del huésped.

Además del consumo de ultraprocesados, existen otros aspectos que afectan negativamente a la microbiota como son la exclusión de nutrientes esenciales debido a elecciones dietéticas basadas en consejos dietéticos “de moda” por parte de personas sin formación en nutrición, el uso prolongado inapropiado de dietas terapéuticas como la dieta baja en FODMAP o una dieta libre de gluten sin ser celíaco, pueden reducir la diversidad microbiana.

Por ello, desde Nutrygente, siempre mostramos la importancia de consultar con un experto en dietética y nutrición de cara a lograr tus objetivos.

Con respecto a este apartado de modificación de la microbiota a través de la dieta, cabe mencionar que es un tema que se sigue estudiando en la actualidad, puesto que muchos estudios no son concluyentes.

Sobre si el uso de edulcorantes afecta a la microbiota o no, existen estudios contradictorios. A pesar de que agencias de seguridad alimentaria como la EFSA determinan como seguro el consumo de edulcorantes, no se conocen los efectos a largo plazo que estos pueden tener en nuestro organismo.

Además, parece ser que algunos estudios apuntan que la sucralosa, aspartamo y sacarina se han asociado con una alteración en la diversidad y equilibrio de la microbiota, por lo que habría que estudiar más sobre ello para sacar conclusiones.

alimentos que mejoran y benefician la microbiota intestinal

Entonces, ¿qué tipo de dieta podríamos seguir para mejorar nuestra microbiota?

Como hemos comentado anteriormente, los estudios indican que la fibra es el nutriente que más beneficios tiene sobre la microbiota intestinal, así como la inclusión de otros prebióticos y probióticos en nuestra dieta.

Por otro lado, limitar o erradicar el consumo de alimentos ultraprocesados también reportará beneficios no solo a nivel de la microbiota, también con respecto a nuestra salud en general.

Bibliografía

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