¿Qué es la anemia?

Hoy os traemos este post que habla sobre un tema que trae de cabeza a muchísima parte de la población: la anemia y las posibles relaciones que tiene la nutrición con la ingesta de hierro mediante la alimentación.

A modo introductorio, en la sangre podemos distinguir mayoritariamente tres tipos de células:

Los glóbulos blancos, que tienen función inmunitaria.

Las plaquetas, que intervienen en la coagulación sanguínea.

Los glóbulos rojos, que transportan oxígeno por el organismo gracias a la hemoglobina.

La anemia ferropénica guarda una estrecha relación con estos últimos, puesto que es una enfermedad que tiene lugar cuando se reduce la concentración de hemoglobina en el organismo. La hemoglobina es una proteína que se encuentra en el interior de los glóbulos rojos y cuya función es transportar oxígeno a los distintos tejidos corporales.

Nuestro organismo necesita hierro para fabricar la hemoglobina, por lo que un déficit de hierro en nuestro cuerpo podría acarrear una producción menor de hemoglobina y una peor distribución de oxígeno por los tejidos de nuestro organismo.

Existen estudios que aseguran que la anemia ferropénica podría afectar a un 24,8 % de la población mundial, siendo la prevalencia de esta mayor en niños en edad preescolar (47,4 %) y embarazadas (41,8 %), que en otros grupos como varones adultos (12,7 %) o ancianos (23,9 %).

Incidencia de la anemia en el mundo por la OMS

También hay enfermedades que pueden provocar o agravar esa carencia de hierro como son el cáncer de colon o estómago, una gastrectomía, la ingesta de ácido acetil salicílico o antiinflamatorios no esteroideos o la colitis ulcerosa, entre otras.

La anemia y el metabolismo del hierro

Con una dieta equilibrada se administran alrededor de 15 mg de hierro diariamente siendo absorbidos únicamente un 5-10% en el duodeno y yeyuno. Una vez que es absorbido, este se transporta por la sangre ligado a una proteína plasmática que se llama transferrina, que es la encargada de llevarlo a la médula ósea para allí formar los hematíes.

Nuestro organismo acumula los excedentes de hierro en forma de ferritina o hemosiderina. Las reservas de hierro en el organismo de un adulto sano son de 3-5g, de los cuales 2/3 están en forma de hemoglobina.

Diariamente se pierde 1mg de hierro a través de la orina, heces, sudor o descamación de las células de la piel y tubo digestivo. Adicionalmente, las pérdidas mensuales en una mujer fértil pueden aumentar en 20 mg.

A partir de estos datos observamos que el equilibrio del hierro es inestable, ya que el aporte de hierro está muy igualado a las pérdidas. Así pues, un balance desequilibrado ya sea por una dieta con una cantidad insuficiente de hierro o por un aumento de las pérdidas (por hemorragias, por ejemplo), dará lugar a una disminución rápida de las reservas de hierro que puede derivar, si no se trata, en anemia.

Valores de la analítica en sangre para anemia

Las pruebas de laboratorio sobre el hierro incluyen pruebas de ferritina y hierro séricos, transferrina, capacidad total de fijación del hierro (TIBC) y saturación de la transferrina.

En primer lugar, la ferritina es la forma de almacenamiento intracelular del hierro. En el suero se encuentra una cantidad muy pequeña de dicha proteína. Los niveles de ferritina pueden encontrarse falsamente elevados en pacientes con procesos inflamatorios o enfermedad hepática.

En relación al hierro sérico, este hace referencia a a los iones férricos unidos a la transferrina sérica. La concentración sérica de hierro es muy variable y se ve afectada por la ingesta dietética, la inflamación y la infección.

Por otro lado, la transferrina es la principal proteína que se encarga del transporte de hierro en el plasma. En la deficiencia de hierro se produce un aumento de transferrina con la finalidad de aumentar la movilización de hierro disponible, y en contraposición, en una sobrecarga de hierro se disminuyen sus niveles.

Normalmente, la transferrina se encuentra saturada con hierro en un 30%. La saturación de transferrina se ve aumentada en la sobrecarga de hierro y desciende en deficiencia del mismo. La ingesta dietética de hierro puede aumentar la saturación de la transferrina.

Según la Organización Mundial de la Salud, los valores que definen la deficiencia de hierro son los siguientes:

– Ferritina <15 μg/l

– Saturación de la transferrina <16%

– Aumento de la hemoglobina de 1 g/dl después de 2 meses de suplementación con hierro

– Anemia: hemoglobina <120 g/l en mujeres y es <130 g/l en los hombres.

Una ferritina sérica por debajo de <15 μg/l proporciona evidencia absoluta de deficiencia de hierro

Prevención y tratamiento nutricional para la anemia

La prevención de la anemia ferropénica es desde hace más de una década una prioridad de la OMS y las estrategias de prevención deben ir en función al grupo de riesgo. La alimentación tiene un papel muy importante en la prevención de la deficiencia de hierro.

Por un lado, el hierro dietético debe ajustarse a las ingestas diarias de referencia (IDR) teniendo en cuenta la edad, situación fisiológica y sexo de la persona. Para hombres adultos (a partir de 20 años) la IDR es de 10 mg/día. En el caso de las mujeres de 20-49 años la IDR es de 18 mg/día (aumenta por las pérdidas de hierro durante la menstruación), en embarazo y lactancia es el mismo valor, y a partir de 50 años disminuye a 10 mg/día (menopausia).

Por otro lado, hay que tener en cuenta la biodisponibilidad del hierro, que va depender de muchos factores, siendo la dieta uno de los más importantes, ya que tanto el contenido de hierro de los alimentos como su naturaleza condicionarán su absorción intestinal y, por tanto, su incorporación al organismo.

El hierro de los alimentos se presenta en dos formas: hemo y no hemo, siendo el grupo hemo el más biodisponible. El grupo hemo se encuentra exclusivamente en alimentos de origen animal, por lo que la asimilación de hierro de estos alimentos será mucho mayor que los de origen vegetal.

En cuanto a los potenciadores de la absorción de hierro más conocidos encontramos, además de los alimentos de origen animal, el ácido ascórbico o vitamina C.

Los inhibidores de la absorción abundan en los alimentos de origen vegetal, destacando los fitatos y algunos polifenoles.

Por lo tanto, una estrategia nutricional correcta para anemia ferropénica sería la que combine alimentos ricos en hierro con los potenciadores de su absorción, así como limitar la presencia de inhibidores (o distanciar su toma de alimentos ricos en hierro) para conseguir una mejor biodisponibilidad de este mineral.

Por último, os damos una lista de alimentos ricos en hierro:

– Carnes rojas magras: ternera, buey.

– Mariscos de concha: sobre todo berberechos, almejas, ostras y mejillones.

– Hígado, vísceras.

Frutos secos: pistachos, nueces.

– Sésamo, semillas de calabaza y quinoa.

– Verduras de hoja verde: acelgas, espinacas, brócoli.

Legumbres: Soja, garbanzos, lentejas

Bibliografía

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FAO, WHO. World Declaration and Plan of Action for Nutrition. International Conference on Nutrition. Rome, Food and Agriculture Organization of the United Nations, December 1992

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