Los análisis de sangre o analíticas son unas estrategias que nos permiten tener cierto control sobre cómo están las cosas en nuestro organismo. Es común que estas analíticas se afronten con cierto nerviosismo por el miedo que supone que alguno de los parámetros no esté en el rango “normal”. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en función de cada persona, su dieta y entrenamiento físico, hay valores de estos parámetros que en el caso de deportistas pueden variar con respecto a la población no deportista sin suponer una situación patológica.
Por este motivo, nuestros nutricionistas han decidido realizar este post para aprender a saber interpretar los valores de tu analítica sanguínea si eres deportista, ¡esperemos que os guste!
¿Qué es la Hematología en la analítica de un deportistas
- Serie roja
En un contexto de sobreentrenamiento los niveles de hemoglobina pueden disminuir, ya que la realización de ejercicio da lugar a un aumento del volumen sanguíneo, lo que produce una mayor dilución de las células sanguíneas en mayor volumen de líquido. En situaciones en las que hay menos glóbulos rojos (hematocrito) y menos hemoglobina, pero los niveles de ferritina están altos, se conoce como “anemia del deportista”, siendo común principalmente en deportistas aeróbicos de altos rendimiento, como corredores, nadadores o ciclistas.
El valor corpuscular medio (VCM) puede mantenerse o disminuirse, que, si va acompañado de un descenso de la hemoglobina durante un tiempo prolongado, derivará en anemias normocrómicas o hipocrómicas.
- Serie blanca
Se puede sufrir una disminución en el número de leucocitos y linfocitos en estado de déficit de glucógeno cuando se hace una planificación de entrenamiento muy exigente y existe sobreentrenamiento. Los eosinófilos se pueden disminuir en situaciones donde hay un gran estrés y ejercicio físico intenso. La disminución de estas células supone una mayor exposición a infecciones, estados inflamatorios y defensas bajas.

Bioquímica dentro de la analítica de un deportista
- Metabolismo del hierro
La ferritina puede incrementarse en situaciones de sobreentrenamiento, lo que puede dar lugar a confusiones, ya que se trata de un reactante de fase aguda. Es decir, es una molécula que aumenta en estados inflamatorios como es el caso del COVID-19. Hay que entender, que no necesariamente este incremento se va a deber siempre a un estado patológico. El índice de saturación de la transferrina es un biomarcador más específico y que induce menos fallos que la ferritina para valorar nuestro metabolismo del hierro.
Los valores de transferrina están ligeramente aumentados en deportistas como consecuencia de una menor presencia de hierro.
- Glucosa
Por lo general, los niveles de glucosa deberían ser los mismos en la población general que en los deportistas, aunque hay excepciones. Los deportistas de resistencia de larga duración (maratón, ciclismo, etc.) suelen tener glucemias más bajas como consecuencia de una mayor tolerancia a la hipoglucemia, por adaptación de su cuerpo al entrenamiento.

- Urea
La urea es un parámetro que se puede ver incrementado en deportistas a raíz de varias causas como deshidratación, sobreentrenamiento o ingesta elevada de proteínas. Esto significa que los deportistas pueden tener niveles más altos de urea sin que ello conlleve un problema para la salud. Sin embargo, siempre se debe de ver con cautela, ya que el incremento es algo ligero, de manera que si es un incremento algo más brusco se debería buscar alguna otra causa que lo justifique.
- Creatinina
Las personas que hacen deporte tienen niveles de creatinina más altos que aquellos que no hacen actividad física. Esto es así porque presentan mayor masa muscular (la creatinina se relaciona con la creatina, y esta con el músculo), comen más proteínas, pueden estar suplementándose con creatina o el tipo de ejercicio que realizan y no significa necesariamente que se esté provocando un daño renal.
Esto último es importante, ya que la creatinina sérica es utilizada para evaluar la función renal, justificando que mayores niveles en sangre es debido a que el riñón no funciona bien y no filtra este compuesto a la velocidad adecuada. Se pueden cotejar otros parámetros mediante otras pruebas diagnósticas como es la orina de 24 horas, la creatinina en orina de 24 horas, etc para valorar dicha función del riñón. Además, un fallo renal normalmente va acompañado de una mayor presencia de iones como potasio, magnesio y fósforo en sangre.

Bilirrubina
En deportistas, el aumento de la bilirrubina suele estar producido principalmente por hemólisis, debido a la rotura de glóbulos rojos por microtraumatismos, como se puede dar en maratones. Estos glóbulos rojos tienen hemoglobina, la cual sale a la sangre y se transformará en bilirrubina.
Siempre se debe analizar otras posibles causas como anemias, hemolíticas, hepatitis, cirrosis, alcoholismo, etc.
Transaminasas
Son enzimas importantes en procesos de anabolismo y catabolismo muscular. Estas enzimas no solo se encuentran en el hígado, por ejemplo, la GOT/AST se encuentra también en el músculo, por eso en entrenamientos muy exigentes donde hay rotura de fibras musculares esta se encuentra elevada en la analítica de forma moderada. Una dieta rica en proteínas puede elevar también las transaminasas.
En patologías donde se ven incrementadas las transaminasas como hepatitis infecciosas, tumores hepáticos… la elevación de transaminasas se hace de un 500-1000% los valores normales, mientras que en deportistas no suele pasar el 200%.
Creatina Quinasa (CK)
La elevación de esta enzima es algo muy común en los deportistas, ya que se encuentra dentro de las fibras musculares, de manera que la rotura de estas durante una maratón, clases intensas de crossfit o entrenamientos muy fuertes en general, produce la liberación de la misma a la sangre. Si su elevación va mucho más allá de los límites normales podríamos estar antes una rabdomiólisis, que requiere hidratación, monitorización y hospitalización. Estos niveles deberían corregirse rápidamente después de los entrenamientos.
Cortisol
El cortisol, conocida como la hormona del estrés, puede estar incrementada en los deportistas altamente entrenados. Esta hormona está relacionada con un aumento de la actividad catabólica de nuestro cuerpo (pérdida de masa muscular y glucógeno), de manera que genera una serie de consecuencias negativas para el rendimiento del deportista. Tiene un efecto contrario a la testosterona ya que su nivel elevado se relaciona con acumulación de grasa y metabolismo más lento.
Por ello se analiza el cociente testosterona-cortisol, el cual debe ser elevado en deportistas para conseguir un incremento del rendimiento.

A la hora de valorar una analítica, no solo se deben tener en cuenta los parámetros y ver si están dentro o no de los rangos normales, también hay que mirar el contexto y todo lo que rodea a dicho individuo. Los rangos normales están establecidos para la población general, que generalmente es sedentaria. Esto hace que deportistas puedan tener ciertos parámetros fuera de dichos rangos, pero no se considera algo patológico.
Esperemos que nuestros nutricionistas deportivos os haya ayudado a resolver algunas dudas acerca de los parámetros bioquímicos que pueden parecer “anormales” pero que no lo son en deportistas. Si tenéis cualquier tipo de pregunta estaremos encantados de poder ayudaros ahora también en nuestra clínica de nutrición en Málaga.
Es habitual que los valores de ciertos parámetros analíticos en deportistas no coincidan con los rangos estándar de la población general. Esto se debe a adaptaciones fisiológicas al entrenamiento intenso, como mayor volumen sanguíneo o remodelación muscular, que pueden alterar valores como hemoglobina, creatinina o enzimas sin que exista una patología real.
Los más relevantes suelen ser:
• Hemograma: hemoglobina, hematocrito y recuento de glóbulos.
• Perfil de hierro: ferritina e índice de saturación de transferrina.
• Bioquímica básica: glucosa, urea y creatinina.
• Enzimas musculares: transaminasas (AST/ALT) y creatina quinasa (CK).
• Hormonas del estrés: cortisol y relación testosterona-cortisol. Estos ayudan a entender el estado energético y de recuperación del cuerpo.
No necesariamente. Los deportistas suelen tener niveles más altos de creatinina porque esta molécula está relacionada con la masa muscular y el metabolismo de la creatina. En muchos casos no indica daño renal si otros marcadores de función renal están dentro de lo esperado.
La ferritina puede aumentar como reactante de fase aguda en estados inflamatorios o tras entrenamientos intensos, y no siempre indica exceso de hierro. Por ello, el índice de saturación de transferrina se usa como medida más específica para valorar realmente el metabolismo del hierro.
Generalmente, los deportistas tienen niveles de glucosa similares a la población sedentaria, pero en disciplinas de resistencia prolongada es común encontrar glucemias más bajas por adaptación metabólica al ejercicio.
Es muy común que la CK esté elevada tras entrenamientos exigentes porque esta enzima proviene del tejido muscular. Sin embargo, si está muy por encima de lo normal y no vuelve a la normalidad tras descanso, podría indicar un daño muscular más serio (p. ej., rabdomiólisis).
Sí. Las transaminasas (AST/ALT) se liberan también por la rotura de fibras musculares tras entrenamientos intensos y pueden elevarse moderadamente sin que exista daño hepático.
El cortisol es la hormona del estrés y puede estar elevado en deportistas con alta carga de entrenamiento o falta de recuperación. Relacionarlo con otros parámetros y la relación testosterona-cortisol ayuda a interpretar si hay sobreentrenamiento o estrés metabólico.
No hay una regla fija, pero muchos deportistas de alto rendimiento se hacen análisis de control periódicamente para monitorizar adaptaciones fisiológicas, detectar deficiencias o prevenir sobreentrenamiento. Depende del deporte, la temporada y objetivos personales.
Aunque es útil entender los parámetros básicos, la interpretación final siempre debe hacerla un profesional sanitario, preferiblemente con experiencia en medicina del deporte o nutrición deportiva, ya que combina resultados con contexto clínico y entrenamiento individualizado.
Bibliografía
Palacios, G., Pedrero-Chamizo, R., Palacios, N., Maroto-Sánchez, B., Aznar, S., & González-Gross, M. (2015). Biomarcadores de la actividad física y del deporte. Rev Esp Nutr Comunitaria, 21(Supl 1), 235-42.